Ana María Ruiz, desde la tribuna del Congreso del Estado de Chiapas, ofreció un poderoso discurso en conmemoración de uno de los hitos más importantes en la historia de México: el derecho al voto de las mujeres. Con voz firme, recordó que este logro, alcanzado hace más de 70 años, es el fruto de la lucha incansable y la valentía de generaciones de mujeres que se enfrentaron a un sistema que les negaba su derecho a participar en la vida pública. No fue un camino fácil. Estuvo lleno de obstáculos, de resistencias y prejuicios, pero también de mujeres visionarias que nunca se rindieron, que creyeron en un futuro más justo e inclusivo para todas.
Dirigiéndose a sus colegas y al público, Ruiz enfatizó que el sufragio femenino no es solo un logro del pasado, sino una responsabilidad vigente. Como mujer joven e indígena, señaló que este momento la llena de esperanza, pero también de compromiso. «El derecho al voto fue solo el principio», dijo. Hoy, la lucha sigue siendo necesaria para asegurar que todas las mujeres en México puedan ejercer su ciudadanía sin barreras ni discriminación. Las brechas de desigualdad aún persisten, sobre todo en las comunidades más marginadas, y por eso su llamado fue claro: seguir trabajando para derribar esas barreras.
El discurso de Ruiz no solo fue un recordatorio de los derechos ganados, sino una invitación a la acción. Recordó que, aunque las mujeres mexicanas hoy pueden votar y ser elegidas para cargos públicos, la participación en la política sigue siendo un reto, sobre todo para aquellas que enfrentan múltiples formas de discriminación. Su presencia en el Congreso es un símbolo de avance, pero también una señal de que la igualdad plena aún no ha llegado. Para Ruiz, el sufragio es una herramienta poderosa, pero solo si se acompaña de un compromiso constante por la equidad y la justicia social.
Con una mirada hacia el futuro, Ruiz concluyó su intervención con un llamado a la unidad y al trabajo colectivo. «Sigamos trabajando juntas y juntos», dijo, invitando a la sociedad mexicana a honrar el legado de las mujeres que nos precedieron y a construir un México donde la igualdad no sea solo un sueño, sino una realidad palpable. Para Ruiz, el verdadero homenaje a las pioneras del voto femenino es asegurarse de que las futuras generaciones crezcan en un país donde la participación de las mujeres en todos los ámbitos sea plena, sin barreras ni discriminación.