La Seguridad Social: Pilar Fundamental para la Justicia Social y el Desarrollo Sostenible
En el contexto actual, donde los desafíos sociales, económicos y de salud se entrelazan de maneras complejas, la seguridad social emerge como un pilar fundamental para la protección de derechos, el bienestar colectivo y el desarrollo sostenible de nuestra sociedad. La inversión en un sistema de seguridad social robusto no solo es una cuestión de justicia social, sino que también se traduce en una estrategia inteligente para promover la estabilidad y el crecimiento a largo plazo.
Desde su origen, la seguridad social ha sido concebida como un mecanismo para proteger a los individuos frente a riesgos específicos, tales como enfermedades, accidentes, desempleo y vejez. En México, la inclusión de la seguridad social en nuestra Constitución en 1917 fue un avance monumental, posicionando al país entre los pioneros en reconocer el derecho a la protección social. Sin embargo, más de un siglo después, la realidad de la seguridad social sigue siendo desigual y, en muchos casos, insuficiente.
La Brecha en la Cobertura
Uno de los principales desafíos que enfrentamos es la cobertura insuficiente, especialmente entre aquellos que trabajan en la economía informal. Se estima que más del 56% de la población activa en México se encuentra en esta situación, lo que hace que millones de ciudadanos carezcan de acceso a servicios de salud, pensiones y otras protecciones sociales. Este fenómeno no es exclusivo de nuestro país; es una tendencia global. Las crisis económicas y sanitarias recientes han puesto de relieve la fragilidad de estas poblaciones y la necesidad urgente de incluir a todos los trabajadores en los sistemas de seguridad social.
La expansión de la cobertura es, por tanto, inconmensurablemente importante. Debemos mirar hacia un modelo que no solo abarque a los trabajadores formales, sino que también integre a quienes realizan actividades económicas en la informalidad. Esto implica la creación de políticas innovadoras que contemplen las características particulares de estas jornadas laborales, así como la implementación de programas que faciliten el acceso a la seguridad social.
Desafíos del Sistema de Pensiones
Otro de los frentes que requieren atención es el sistema de pensiones, cuya sostenibilidad es motivo de preocupación. La Reforma de Pensiones implementada en 2020 fue un paso significativo, ya que incrementó las contribuciones patronales y redujo las semanas de cotización necesarias para acceder a una pensión digna. Sin embargo, estas medidas son solo el inicio de un proceso más amplio que debe contemplarse.
La longevidad está aumentando, y con ello, las expectativas de recibir pensiones adecuadas durante los años de jubilación. No basta con garantizar acceso; también debemos asegurarnos de que los montos sean suficientes para permitir a nuestros ciudadanos vivir dignamente. Para ello, se requerirán nuevos enfoques y un análisis exhaustivo de la manera en que se estructuran y distribuyen las pensiones.
Además, es esencial fomentar la educación financiera para que los trabajadores comprendan la importancia de ahorrar e invertir para su futuro. Aquí, la colaboración entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil puede jugar un papel clave para promover una cultura de ahorro que respalde la autosuficiencia de los individuos en su vejez.
Mejora de la Calidad de los Servicios
La calidad de los servicios que ofrece la seguridad social es otro aspecto fundamental que no puede pasarse por alto. La burocratización excesiva, la falta de personal capacitado y las deficiencias en infraestructura han llevado a que muchos ciudadanos experimenten un acceso limitado a la atención médica y otros servicios. La creación del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) ha sido un intento de cerrar estas brechas, pero aún queda mucho por hacer para garantizar que el acceso a la salud sea un derecho efectivo y no solo una promesa.
Invertir en la capacitación del personal y en el mejoramiento de la infraestructura hospitalaria es clave. La vigilancia y rendición de cuentas en la administración de estos servicios son esenciales para lograr el compromiso social demandado por la población. Cada peso invertido en salud y seguridad social es una inversión en el desarrollo humano integral, fundamental para fomentar comunidades robustas y resilientes.
Hacia un Sistema Inclusivo y Sustentable
Finalmente, es imperativo que sigamos trabajando para construir un sistema de seguridad social inclusivo y sostenible. Esto implica un enfoque holístico que no solo se centre en la protección de derechos, sino que también articule políticas que respondan a las dinámicas cambiantes de la fuerza laboral y a las necesidades emergentes de la población.
La crisis del COVID-19 ha servido de lección sobre la vulnerabilidad de nuestros sistemas y la necesidad de adaptabilidad. Ahora, más que nunca, debemos considerar la seguridad social como un instrumento de cohesión social y desarrollo. Al hacerlo, no solo mejoramos la calidad de vida de nuestros ciudadanos, sino que también fortalecemos el tejido social que mantiene unida a nuestra nación.
En conclusión, la seguridad social no es simplemente un mecanismo de protección; es un vehículo para el desarrollo equitativo y sostenible. Enfrentemos el futuro con determinación y visión, no solo atendiendo las necesidades del presente, sino anticipando los retos de los próximos años. A través de políticas inclusivas y sostenibles, podremos construir una sociedad donde todos los individuos tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial. La seguridad social, así entendida, se convierte en un verdadero motor de justicia y bienestar colectivo.