La Falacia del Separatismo Fiscal: Una Mirada Crítica al Discurso de Enrique Alfaro
La reciente propuesta del Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, de abandonar el pacto fiscal ha desencadenado una ola de reacciones en la Cámara de Diputados. Legisladores de oposición, en especial del Partido del Trabajo (PT) , no se han hecho esperar al calificar de “patraña” la postura del Ejecutivo estatal. Las críticas han girado en torno a una realidad política y económica que parece ser ignorada por el Gobernador, quien ha sostenido un discurso separatista que, según la oposición, es insostenible en el actual contexto socioeconómico de Jalisco.
Para comprender la gravedad de la postura de Alfaro, es importante analizar el significado y la función del pacto fiscal. Este acuerdo establece cómo se distribuyen los recursos entre la Federación y los estados, y ha sido un mecanismo fundamental para garantizar la estabilidad financiera de las entidades federativas. Las participaciones que Jalisco recibe del gobierno federal son vitales para financiar programas de educación, salud, infraestructura y seguridad pública. Cualquier intento de desmarcarse de este pacto no solo pone en riesgo la sostenibilidad del estado, sino que compromete el bienestar de millones de jaliscienses que dependen de los servicios básicos provistos por el gobierno.
Desde la perspectiva del legislador del PT, Leonardo Almaguer, la idea de que Jalisco pueda prescindir de las participaciones federales es irreal. “No existe la viabilidad para que un estado como el nuestro se desmarque del pacto fiscal”, afirmó en una de las sesiones del Congreso. Almaguer enfatizó que la debilidad política de Movimiento Ciudadano (MC) a nivel nacional limita cualquier posibilidad de éxito para el Gobernador en su afán de romper con el pacto fiscal. Este enfoque resalta la falta de estrategia clara y realista de la administración de Alfaro, que parece basarse más en discursos radicales que en una comprensión adecuada de la dinámica política y económica de México.
El discurso separatista de Alfaro recuerda a los llamados a una mayor autonomía fiscal que han surgido en otros estados, pero lo cierto es que Jalisco no se encuentra en una posición privilegiada que le permita lanzarse a tal aventura. Las advertencias de la oposición resaltan que Jalisco, lejos de ser un estado «fuerte», depende en gran medida de los recursos que le son transferidos por la Federación. Sin estos fondos, el impacto en áreas esenciales como salud y educación sería devastador. ¿Realmente los jaliscienses están listos para afrontar tal recorte en sus servicios públicos?
Además, el discurso de Alfaro parece ignorar un hecho importante: el contexto político ha cambiado. La reciente elección ha entregado una mayoría a las fuerzas progresistas, lo cual ha modificado la correlación de fuerzas en el Congreso. Este nuevo escenario también implica que cualquier intento de Movimiento Ciudadano por llevar a cabo una política fiscal separatista carecerá de los votos necesarios para concretarse. En lugar de pensar en un camino de confrontación con el gobierno federal, sería más constructivo que Alfaro busque colaborar y encontrar soluciones conjuntas que beneficien a ambos niveles de gobierno y, sobre todo, a la ciudadanía.
La postura de Alfaro se asemeja a un intento de desviar la atención de cuestiones internas que han afectado a su administración. En lugar de abordar los retos que enfrenta Jalisco, como el crecimiento de la pobreza, la falta de empleo y la inseguridad, el Gobernador ha optado por estructurar un discurso que polariza y divide. El peligro de esta estrategia es que la confrontación puede dar lugar a un debilitamiento de las capacidades del gobierno estatal para gestionar los problemas reales que afectan a la población. En lugar de unirse para enfrentar los desafíos, el enfoque de separación alimenta divisiones que no beneficiarán a nadie.
La crítica a la postura de Alfaro también se manifiesta en el hecho de que en lugar de buscar un fortalecimiento del pacto fiscal y una redistribución más equitativa de los recursos, se opta por un discurso que suena más a un capricho político que a una verdadera propuesta de desarrollo. La división y la confrontación podrían llevar a un aislamiento de Jalisco, hecho que no solo sería perjudicial en términos económicos, sino que también podría tener repercusiones en la percepción del estado a nivel nacional.
El verdadero camino hacia el desarrollo de Jalisco no reside en la ruptura del pacto fiscal, sino en el diálogo y la cooperación con la Federación. Hay que recordar que en un sistema federal como el mexicano, la colaboración entre los diferentes niveles de gobierno es esencial para enfrentar problemas complejos que requieren soluciones conjuntas. Es imperativo que nuestros legisladores y gobernantes entiendan que el bienestar de los ciudadanos de Jalisco depende en gran medida de una gestión adecuada de los recursos, no de promesas vacías de independencia fiscal.
En conclusión, la postura de Enrique Alfaro de abandonar el pacto fiscal debe ser replanteada a la luz de una discusión más realista y fundamentada en las necesidades urgentes de la población. La calificación de “patraña” que le han dado los opositores no debe tomarse a la ligera; es un llamado a la reflexión y al entendimiento de que la construcción de soluciones requiere más diálogo y menos confrontación. Jalisco necesita líderes que estén dispuestos a trabajar por el bienestar de los ciudadanos, y no a jugar con discursos que solo alimentan divisiones y tensiones políticas. Es hora de que todos los actores políticos se enfoquen en lo que realmente importa: el bienestar de los jaliscienses.
Responsable de aire PT Jalisco
Lic. Leonor Vázquez Valeriano