El Abandono a las Personas con Discapacidad y la Inequidad en el Transporte: Reflejo de un Gobierno que da la Espalda a lo Esencial
Hoy, al concluir la Glosa del Primer Informe de Gobierno, hemos alzado nuestra voz en tribuna para manifestar lo que consideramos un acto inexcusable: la negativa del Gobierno de Jalisco a firmar el convenio con el Gobierno de México que garantizaría la pensión universal para las personas con discapacidad. Este tipo de decisiones no son meras discrepancias administrativas; son un desamparo institucional que revela la falta de compromiso del gobierno hacia uno de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad.
Las personas con discapacidad no solo se enfrentan a un sinfín de obstáculos en su vida diaria, sino que además, al no contar con una pensión que les garantice una vida digna, se ven sometidas a un estado de abandono y desigualdad.

El contexto de esta negativa es alarmante, especialmente cuando consideramos que la pensión universal no solo representa un apoyo económico, sino también un reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad. Firmar el convenio implicaría un compromiso del gobierno a garantizar un mínimo vital que les permita vivir con dignidad y autonomía. Al rechazar esta oportunidad, el Gobierno de Jalisco parece optar por desentenderse de su responsabilidad y, en consecuencia, dar la espalda a millones de ciudadanos que necesitan ese apoyo básico para su bienestar.
No podemos permitir que el abandono institucional se consolide. Cada día que pasa sin un compromiso claro para implementar una pensión universal significa un día más de sufrimiento para aquellos que, por su condición, ya enfrentan numerosas limitaciones. Este es un tema que no puede ser politizado ni dejado en el limbo administrativo. Cuando se trata de derechos humanos, las decisiones deben ser rápidas y efectivas. La vida de las personas no puede ser un tema de negociación o discusión tardía.
Movilidad: Un Modelo Inequitativo
La situación se agrava aún más cuando analizamos el tema de la movilidad. Durante la misma sesión, quedó claro que el modelo actual de transporte es inequitativo y deficiente. Millonarias transferencias a empresarios del transporte, disfrazadas de ‘apoyos’ o ‘compensaciones tarifarias’, evidencian una clara preferencia por mantener a flote un sistema que beneficia a unos pocos a expensas de la mayoría.

Las personas con discapacidad enfrentan dificultades considerables en el transporte público. La falta de infraestructura adecuada, la escasez de transporte accesible y la indiferencia hacia sus necesidades son problemas que siguen sin resolverse. Este gobierno parece priorizar la rentabilidad económica sobre el bienestar social, un enfoque que no solo es moralmente cuestionable, sino que además perpetúa la inequidad en el acceso a servicios básicos.
La pregunta que surge es: ¿quién se beneficia realmente de estas transferencias? La respuesta es evidente. No son las personas con discapacidad, ni los ciudadanos que dependen del transporte público para sus actividades diarias. Este sistema beneficia a empresarios que, en lugar de invertir en mejorar la calidad del servicio y hacerlo más inclusivo, se aprovechan del erario para mantener un modelo que, claramente, no está funcionando.
Un Llamado a la Acción
Es vital que como sociedad hagamos un llamado a nuestras autoridades. La negativa del Gobierno de Jalisco a firmar el convenio para la pensión universal no es solo un acto aislado; es un síntoma de una administración que parece olvidarse de sus prioridades. Nos urge un cambio de mentalidad, una revalorización de lo que significa gobernar: no solo se trata de gestionar recursos, sino de garantizar derechos.

Los ciudadanos tenemos la responsabilidad de exigir un gobierno que se preocupe por todos, especialmente por aquellos que no tienen voz. Necesitamos visibilizar estas problemáticas en la esfera pública, pues la inclusión y el respeto a los derechos de las personas con discapacidad no son negociables. Alzamos la voz no solo por las pensiones y la movilidad, sino por el reconocimiento del valor de cada individuo en nuestra sociedad.
Las pensiones son solo un aspecto de una realidad mucho más compleja. Necesitamos un enfoque integral que contemple el acceso a la salud, la educación, el empleo y, por supuesto, la movilidad. Es imperativo que diseñemos políticas públicas que no solo atiendan las necesidades de las personas con discapacidad, sino que las empoderen y les brinden las herramientas necesarias para desarrollarse plenamente en la sociedad.
Reflexión sobre el Futuro
El futuro de Jalisco y de México en general dependerá de nuestras acciones y decisiones en este presente. Si permitimos que la negativa a firmar el convenio se normalice, estamos sentando un precedente muy negativo. La inclusión no puede ser una opción; debe ser un imperativo. Y este llamado a la acción deberá resonar con fuerza en las próximas elecciones, en cada foro y en cada espacio en el que se discutan políticas públicas.
Estamos en un momento crucial donde tenemos la oportunidad de cambiar el rumbo y priorizar a aquellos que, debido a su situación de vulnerabilidad, merecen un trato equitativo y justo. Alzamos la voz con la esperanza de que otros también la escuchen. La lucha por la pensión universal y por un sistema de transporte accesible y equitativo debe ser una de nuestras banderas fundamentales.
En conclusión, el camino hacia la inclusión y el respeto por los derechos de las personas con discapacidad no será fácil, pero es un camino que debemos recorrer juntos. Cada paso que demos hacia la firma del convenio y una movilidad justa y equitativa será un paso más hacia una sociedad más justa. No dejemos que la negativa del Gobierno de Jalisco sea un obstáculo insuperable; hagamos de esta lucha una causa común. La dignidad de todas las personas debe ser nuestra máxima prioridad.




