El transporte público no es un negocio: es un derecho del pueblo de Jalisco
Por años, las y los jaliscienses han sido testigos de una política de transporte público que ha privilegiado los intereses de unos cuantos por encima del bienestar de millones. Hoy, durante la comparecencia del titular de Transporte, Diego Monraz, y del Secretario de Hacienda, Luis García Sotelo, quedó en evidencia una realidad que el pueblo ya conoce y padece todos los días: el gobierno estatal no está defendiendo el derecho a la movilidad, está defendiendo el negocio del llamado pulpo camionero.
Desde el Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, y con la firme voz del Diputado Leonardo Almaguer Castañeda, se alzó una postura clara, congruente y profundamente social: el transporte público no puede seguir siendo tratado como un negocio privado que exprime a las familias, sino como un derecho humano, un servicio esencial que debe garantizarse con calidad, eficiencia, seguridad y a un costo justo.
El pulpo camionero: un modelo agotado
Hablar del pulpo camionero es hablar de un modelo que ha demostrado su fracaso. Concesionarios que reciben subsidios, apoyos, prórrogas y beneficios, mientras el servicio que prestan sigue siendo deficiente, inseguro y caro. Un modelo donde el usuario es visto como cliente cautivo, no como ciudadano con derechos.
Durante la comparecencia, lejos de reconocer las fallas estructurales del sistema, los funcionarios optaron por justificar incrementos tarifarios y defender a quienes históricamente han controlado el transporte público como si se tratara de un botín político y económico. Esa postura no solo es insensible, es profundamente injusta.
Las y los trabajadores que dependen del camión, del tren ligero, del macro, de las rutas alimentadoras, no pueden seguir pagando los errores de una política pública mal diseñada. Cada aumento en la tarifa representa menos dinero para alimentos, para educación, para salud, para vivienda. El tarifazo no es un simple ajuste técnico: es un golpe directo al bolsillo del pueblo.
El PT: una voz que no se vende
A diferencia de quienes hoy gobiernan Jalisco, el Partido del Trabajo ha sido consistente en su defensa de los sectores populares. No se trata de un discurso coyuntural ni de una postura oportunista. Es una convicción histórica: primero el pueblo, después los negocios.
El Diputado Leonardo Almaguer Castañeda ha sido claro en tribuna y en comisiones: no se puede hablar de modernización del transporte mientras la gente sigue esperando hasta una hora para que pase una unidad, mientras los camiones van saturados, mientras las rutas se recortan y mientras el servicio es indigno.
La comparecencia dejó claro que para el actual gobierno, el problema no es la mala calidad del servicio, sino cómo justificar nuevos cobros. Para el PT, el problema es exactamente el contrario: cómo garantizar un transporte digno sin seguir cargando el costo sobre las espaldas del pueblo.
Que usen el transporte público
Uno de los planteamientos más contundentes hechos desde el PT fue la invitación directa a Diego Monraz: que use el transporte público, que se suba al camión, que espere bajo el sol, que viaje de pie, que viva lo que vive diariamente cualquier trabajador, estudiante o madre de familia.
Porque solo así se puede entender la verdadera dimensión del problema. No desde una oficina con aire acondicionado, no desde una presentación en PowerPoint, sino desde la realidad cotidiana de quienes dependen del transporte público para llegar a tiempo a su empleo, a su escuela, a su cita médica.
Si los funcionarios realmente utilizaran el transporte público, difícilmente podrían defender el sistema actual con la misma ligereza. Verían unidades viejas, choferes sobrecargados, rutas insuficientes, tiempos de traslado inhumanos. Verían, en pocas palabras, un sistema que no está pensado para la gente, sino para mantener un negocio.
Transporte como derecho, no como mercancía
En muchos países y ciudades del mundo, el transporte público se entiende como un derecho social, al mismo nivel que la educación o la salud. Es una herramienta para garantizar igualdad de oportunidades, para reducir desigualdades, para mejorar la calidad de vida.
En Jalisco, lamentablemente, se ha optado por un modelo mercantilista. Un modelo donde el usuario paga más, recibe menos y no tiene voz. Un modelo donde las decisiones se toman pensando en balances financieros y no en bienestar social.
El PT plantea un cambio de paradigma: el transporte público debe ser una política social, no un negocio privado. Debe haber transparencia en el uso de recursos, rendición de cuentas de concesionarios, evaluación real del servicio y, sobre todo, participación ciudadana en la toma de decisiones.
No al tarifazo: sí a la justicia social
Decir no al tarifazo no es una consigna vacía. Es una postura política y social que reconoce la realidad económica de miles de familias. En un contexto de inflación, de bajos salarios, de aumento en el costo de la canasta básica, subir el transporte es condenar a muchas personas a elegir entre comer o trasladarse.
El Diputado Leonardo Almaguer Castañeda ha sido enfático: no se puede seguir cargando la crisis sobre quienes menos tienen. Si hay recursos para megaproyectos, para obras faraónicas, para contratos millonarios, también debe haber recursos para garantizar un transporte público digno y accesible.
La movilidad no puede ser un privilegio. Es un derecho. Y como derecho, debe ser protegido, ampliado y fortalecido por el Estado.

Defender al pueblo es una obligación
El Partido del Trabajo entiende que su papel en el Congreso no es aplaudir decisiones injustas, sino cuestionarlas. No es ser comparsa del poder, sino contrapeso real. No es proteger intereses privados, sino defender el interés público.
Hoy, más que nunca, Jalisco necesita legisladores que estén del lado del pueblo. Que se atrevan a decir no cuando todos dicen sí. Que se enfrenten al pulpo camionero. Que denuncien los abusos. Que exijan un transporte público digno.
Leonardo Almaguer Castañeda ha demostrado que esa postura no es discurso, es acción. Desde tribuna, desde comisiones y desde el contacto directo con la ciudadanía, ha llevado la voz de quienes no son escuchados.
Un llamado a la conciencia y a la acción
Esta columna no es solo una crítica, es un llamado. Un llamado a repensar el modelo de transporte en Jalisco. Un llamado a poner a las personas por encima de los negocios. Un llamado a construir una política pública con rostro humano.
El tarifazo no es inevitable. Es una decisión política. Y como toda decisión política, puede y debe ser cuestionada. El PT lo está haciendo. Leonardo Almaguer Castañeda lo está haciendo. Y el pueblo tiene derecho a sumarse a esa exigencia.
Porque cuando el transporte falla, falla el acceso al trabajo, a la educación, a la salud, a la vida digna. Defender el transporte público es defender el derecho a la ciudad, el derecho a la movilidad, el derecho a una vida con oportunidades.

Conclusión: primero el pueblo
Hoy quedó claro que hay dos visiones en Jalisco:
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La de quienes defienden el negocio del pulpo camionero.
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Y la de quienes defienden al pueblo.
El Partido del Trabajo y el Diputado Leonardo Almaguer Castañeda están, sin ambigüedades, del lado del pueblo. Del lado de quienes se levantan temprano para tomar el camión. Del lado de quienes hacen malabares para pagar pasajes. Del lado de quienes merecen un transporte digno.
Por eso, hoy y siempre:
Sí al transporte como derecho.
No al negocio.
No al tarifazo.
Sí al pueblo de Jalisco.



