En el PT nos sentimos muy orgullosos de pensar distinto. Porque en nuestro movimiento deben caber los cuestionamientos internos; no estamos hechos para la obediencia absoluta, y eso no nos hace traidores, nos hace valientes.
Hoy, los de las camionetas machuchonas, a quienes se les olvidaron los principios de no robar, no mentir y no traicionar, y que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre, no pueden venir a acusar a quienes defendemos los principios democráticos de nuestro país.

